Un país asediado por la insurgencia armada, una inseguridad urbana que hace imposible el diario vivir, bloqueos viales , humildes soldados que mueren por las minas colocadas por la guerrilla, surge el embeleco oficial de aterrizar la idea del poder y/ o Asamblea Nacional Constituyente esbozada por el incoherente Min interior que la rechazaba con vehemencia días atrás, nos hace pensar que no hay una gobernanza seria frente a los múltiples y graves problemas de la nación.

El frecuente reformismo constitucional genera inestabilidad institucional, inseguridad jurídica, creándose una cierta precariedad y falta de credibilidad del sistema democrático generando un desarrollo desordenado e incoherente de las políticas del estado.

En un estado de derecho, la acción estatal debe basarse en la subordinación de todo poder ante el orden jurídico existente, de allí que resulta pertinente recordar el pensamiento del jurista y filósofo austriaco friedrich Hayek, defensor de los principios liberales, cuando expresaba que ” El gobierno está vinculado por normas fijadas y publicadas de antemano, normas que hacen posible prever con bastante certeza , como usar la autoridad sus poderes coercitivos en determinadas circunstancias y planear los asuntos de los ciudadanos “.

Los cambios frecuentes del ordenamiento constitucional de una nación van minando la solidez de las instituciones como la propia estabilidad política.

¿Será entonces que en la Colombia de hoy, es más importante modificar la constitución, que aplicarla como un verdadero proyecto político orgánico, como un tratado de paz, o como programa de modernización democrática, con la salvedad de la imperiosa necesidad de revisar el título de justicia, sin acudir a lo que se plantea bajo la sombrilla de un llamado poder constituyente.

Si durante estos años de vida normativa el gran peligro que se cernía sobre la constitución del 91 fueron los variados intentos de modificarla, hoy puede decirse que su mayor amenaza que pende sobre su texto son las ideas de contrarreforma con tintes autoritarios sin la socialización debida, para satisfacer intereses personales o de grupos partidistas

ADENDA UNO. Se está volviendo recurrente los cuestionamientos del presidente a las decisiones de los organismos judiciales, desconociendo el principio de la separación de poderes como la autonomía de las tres ramas del poder público.

Flaco servicio se le presta a la institucionalidad esta clase de intromisiones del jefe del ejecutivo frente a las tomadas por las otras ramas de la administración pública.

Molesto se mostró por la medida ordenada por el Consejo de Estado de suspender del ejercicio del cargo al alcalde de Duitama, militante del pacto histórico, personaje recordado por ser el que abusando de su cargo ordenó derribar la estatua de un reconocido exponente de la tauromaquia mundial.

ADENDA DOS. Se han publicado en medios periodísticos los avisos de convocatoria pública por parte de la Corte Suprema y Consejo de Estado para la integración de las ternas a partir de las cuales el Senado de la República elegirá al nuevo Procurador general de la Nación.

LLama la atención la nota periodística que alude a la puja de un ex Procurador y un ex Contralor frustrado en esa aspiración con candidatos propios para esa alta posición
Se pregunta? Esas altas corporaciones ejercerán sus funciones de postulación con autonomia e independencia, o estarán sometidas al loby externo como el que se alude?

De ser asì, esas convocatorias no serìan màs que un saludo a la bandera.

ADENDA TRES. Desconcertante el proceso electoral en el país del Norte; el delito frente a la senilidad.

Las democracias en declive, con una grave amenaza, los gobiernos de corte populista; para la muestra un botón.

*Ex magistrado

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