La campaña política a la gobernación de Caldas periodo 2020-2023, trajo consigo la primera sorpresa electoral en la historia política reciente, digamos que el mojón que marcó la elección de gobernadores, fue la del arquitecto Luis Carlos Velasquez Cardona, que se recuerde, fue el más joven con 35 años en ocupar el despacho del tercer piso del palacio amarillo, al menos despues que el acto legislativo # 01 de enero 09/86 contemplara la ampliación de la democracia participativa con la elección por voto popular de alcaldes y gobernadores.

Un día cualquiera de agosto del año 2019 un poco invadida por la bruma, Anserma recibía a un ciudadano, que se proponía recorrer sus calles, hablar con sus gentes, conocer un poco la idiosincrasia de sus habitantes y expresarse de manera sencilla, se proponía con su programa de gobierno, recabar en un amplio sector de la abuela de Caldas. Sentados en una mesa del café imperial en el parque principal, una copia sacada de la cigarra de Manizales, y como lo recrea Germán Ríos en una de sus crónicas sobre historias menudas y corrientes sobre personajes y el quehacer cotidiano de Manizales, allí se congrega “tiberio con su cuadrilla de lenguaraces”, Nos encontrábamos Carlos Alberto Vallejo Ceballos, liberal Barquista curtido como el sol que sofoca sin tregua y como ese astro a cuestas en el atardecer de su vida pública, dedicado en su momento a regentar una institución educativa en la zona veredal de Anserma, Orangel Bedoya Osorio (QEPD), mecenas quien dedicó parte de su vida al servicio social en su tierra, y la presencia de otra persona casual en la charla que sosteníamos.

De repente irrumpió en la escena, un grupo de personas que ingresaban con altivez pretoriana. Pude identificar de inicio, a la periodista Lina López quien con su extraordinaria sonrisa, y relaciones públicas, servía de avanzada de aquella comitiva conformada por no más de 4 personas. Entre la reducida caravana se abrió paso alguien, que más bien se nos parecía a un businessman en plan de negocios, quien inmediatamente Lina nos lo presentó, comenzando un diálogo despojado de refinamientos electorales, fue una conversación sin alambiques sonoros, sencilla y sobre temas comunes y corrientes.

La parrafada duró 40 minutos y como un cantante que muestra primero su mejor versión, nos habló del plan de vivienda para los Caldenses, y de su núcleo esencial, las bloqueras comunitarias, programa que cacareó durante toda su campaña y que le sirvió de estribillo para conquistar el corazón de los caldenses. Fue la única vez que lo ví, en el breve coloquio le comenté del apoyo que requería la cárcel de Anserma, en aspectos culturales, educativos y sociales, pero como todo candidato que se admire y confíe, apuntó en una libreta para dejarlo impreso en el “memorial de buenas intenciones”, porque candidato que se respete, debe recoger todo lo que un pueblo le pide. En mis adentros reflexione, que después de pelusiar el inmenso cuaderno de compromisos, solo unos cuantos podrían ingresar al plan de gobierno. Durante los 4 años de su periplo, como fue de esperarse, hubo luces y sombras que cubrieron su mandato. Ponderado y culto, se salva por su decencia en el trato, nada contestario ni reactivo con acusaciones o críticas de sus contradictores. Su programa estrella de vivienda quedó en deuda, no obstante fue una buena apuesta y sí las metas y especialmente el presupuesto le hubiera dado, seguramente hubiese traspasado el umbral como un héroe victorioso, respondiendo a uno de los desafíos y compromisos que constituye la vivienda social y el cumplimiento de la principal promesa formulada en su vademecum proselitista.

El mejor aliado en su campaña fue el senador Guido Echeverry Piedrahita, quien reclamó para si el triunfo de Velasquez, después se equivocó, convencido que el gobierno departamental era su directorio. Si el mandatario no se hubiese hecho respetar, Echeverry se hubiera atragantado la administración y la burocracia con ropa y todo. Camilo Gaviria Gutierrez candidato perdedor, fue su mayor piedra en el zapato en la asamblea, a pesar de los múltiples debates de control político y denuncias que adelantó en su contra, ninguna tubo exito, excepto la que hizo fracasar el empeño bien intencionado del gobernador del programa de vivienda.

El debate solo tuvo leves efectos políticos y mediáticos frente a la descomunal oposición de Gaviria. Si bien Velasquez Cardona no hizo cosas extraordinarias, al menos paso el examen de las ias, y pudo superar las pruebas, especie rara y en desaparición en el mapa de la corrupción en Colombia, por esa razón salió avante. También Apoyó a los alcaldes en materia rural y en obras de mitigación en vías terciarias, en programas agrícolas y de seguridad alimentaria. Obsesionado en impulsar la difícil y empedrada vía por la que ha transitado el proyecto del aeropuerto del Café, que no he podido entender si este es su nombre, o el de Palestina, sus amores por este proyecto no los pudo ver cristalizados, pues su colega Marín el de la capital, le frustró en parte sus querencias, cuando en una de sus tipicas salidas , le dijo al presidente que este era un embeleco de las elites Manizaleñas. Cierto es que así no queramos el proyecto del aeropuerto, por el camino tortuoso que ha atravesado, este debe continuar en el periodo del presidente Petro y pueda concluirse por lo pronto la primera etapa, con el empuje que le brinde la nueva administración de Gutierrez Angel. Luis Carlos Velasquez deja una impronta saludable en su paso por el gobierno de Caldas y así no continúe su carrera política, pues no se le vena en esa materia, sí continuará como se le advierte, en sus programas sociales, que fueron los que brillaron y dejaron huella en su mandato.

Como el ex no nació ni creció con su labor profesional en el departamento, pues su servicio se desarrolló en ONGs internacionales, se dice que su ruta profesional continuará en un cargo en ese nivel, promovido por su gran amigo el canciller Gilberto Murillo. Luis Carlos Velasquez fue un gobernador con don de gentes, CULTO, DECENTE, y buen ejecutor. Superó el reto.

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