Por: Eduardo Aristizábal Peláez.

 Ya estamos llegando a los 18 años del tránsito, EN Colombia, del sistema inquisitivo o mixto, al Sistema Penal Acusatorio y aún sigue el debate sobre conveniencia o no de su aplicación, fortalezas o debilidades y seguramente que tampoco nos pondremos de acuerdo en los próximos años.

En mi modesto criterio pienso que es un sistema adecuado a la época y a nuestras necesidades y que, como todo en la vida, es susceptible de mejorarse. Pero también estoy convencido que el gran problema y de ahí la mala imagen del sistema entre la gente del común, es la inadecuada implementación que se le ha hecho.

Si hablamos de un escenario muy común, ya familiar, como las salas de audiencias, ni existe el número suficiente para que el proceso no pierda su agilidad, que le debe ser propio y la repentización ha reinado en muchos casos, a tal punto que cualquier oficina en muchas oportunidades se han improvisado como salas de audiencias.

Y otro de los delicados problemas es la falta de operadores de justicia suficientes para poder atender con presteza las altas demandas de los servicios en nuestro sistema penal.

Afortunadamente parece, que en esta nueva administración y hablamos del Ejecutivo y el legislativo, soplan buenos vientos y esperamos que se apliquen verdaderas soluciones y no nos quedemos solamente en promesas, o a mitad de camino.

En una audiencia descentralizada de la comisión segunda de la Cámara de Representantes en Barranquilla, el ministro de Justicia, Néstor Osuna, confirmó el envío de nuevos jueces a los 32 departamentos del país, con el fin de descongestionar el sistema y fortalecer la administración de justicia en Colombia.

Esta ya es una noticia excelente, si se logra concretar.

Se prevé que los togados se distribuirán en todo el país a partir del próximo año, de acuerdo con la información suministrada por el Ministro de Justicia, Néstor Osuna, desde la capital del Atlántico.

El Presidente de la Cámara de Representantes, David Racero, confirmó que se espera que cerca de 4.000 nuevos jueces lleguen a las capitales y demás municipios, asegurando así que los casos sean atendidos de manera pronta y eficaz para garantizar la seguridad y la justicia.

Lo importante es que va a haber respaldo financiero, pues así lo confirmó el doctor Racero cuando anuncio que el Congreso de La República va a garantizar el aumento del presupuesto para el aparato judicial, para poder lograr que se incremente el número de jueces de reparto en los territorios, con la finalidad de destrabar el sistema, “ ya que sin justicia no hay seguridad, sin justicia no hay paz”, indicó.

Yo me permito agregar que no nos podemos quedar solamente en el incremento del número de jueces únicamente, también tenemos que sumar nuevos efectivos para que engrosen las filas de los fiscales, que también tienen exageradas cargas de trabajo y es otro de los motivos de la lentitud en un proceso penal, que, por su naturaleza, debe ser pronto, ágil, rápido.

“ Justicia lenta, no es justicia “

Séneca.

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