Por: Gentil Salcedo. 

En espacio televisivo denominado “Colombia Vota”, acertada realización periodística del diario El Tiempo y la revista Semana en época previa a la elección presidencial del año que pronto concluirá, el entonces candidato Petro (ante la pregunta de la periodista Vicky Dávila) admitió ampliamente su condición de antitaurino, sentenciando categóricamente: “Yo no dejé hacer corridas en Bogotá. Y no las dejaré hacer en Colombia. Eso se acaba.”

 

El aspirante nativo de Ciénaga de Oro logró la máxima dignidad gubernamental (aunque el 47.27% de los electores votamos por otros pretendientes). Hace tres meses asumió el mandato y en su discurso de posesión compartió lo que denominó su decálogo de gobierno y compromisos. Destaco el que presentó en cuarto lugar: “Dialogaré con todos y todas, sin excepciones ni exclusiones.”

 

“Empezamos mal”, dijo cierta vez un taurino cortador de pelo y no de orejas, hablando de negocios. Se refirió a asunto diferente a la politiquería que es paisaje común.  La faena que afrontamos los amantes de la gaya fiesta es ante aparente toro pastueño, pero realmente burriciego. ¿Anunciar exclusiones y amenazar conculcación de derechos, son actitudes coherentes con ofertas de diálogo? Mientras tanto, los congresistas camaradas del mandatario cordobés llegaron muy acuciosos a la nueva legislatura pretendiendo lograr a toda costa (pisoteando a las minorías), la abolición de las corridas de toros y demás espectáculos taurinos. Ponencia improbada, previas audiencias públicas realizadas en Bogotá, Cali y Manizales con amplísima concurrencia y participación de la gente del toro.

Hace apenas tres semanas, en la siempre hidalga Manizales, concluyó exitosamente la versión XXIII de la anual temporada “Toros y Ciudad”, la que siempre colma a gratuidad los tendidos de la Monumental como gran aporte a las festividades aniversarias de la capital caldense. Fueron cuatro festejos consecutivos y la inolvidable manifestación de los taurófilos colombianos, ataviados de blanco, que concurrieron (el domingo 16 de octubre) desde distintas ciudades para llenar las calles en entusiasta y multitudinario desfile desde el palacio de justicia y hasta el albero moreno, defendiendo pacíficamente la tauromaquia colombiana, en el bien denominado “Paseíllo por las libertades del pueblo”.

 

En labor simultánea, la empresa Tauroemoción que organiza la tradicional Feria de Cali en la plaza Cañaveralejo, presentó cartelería completa de los siete espectáculos que concitarán la máxima presencia de aficionados durante “La Feria de la Libertad”, desde la próxima Pascua decembrina y hasta el penúltimo día del año. Y hace dos días CorManizales dio a conocer las selectas ganaderías que se correrán entre el dos y el ocho de enero de 2023, en la 68ª Temporada Taurina manizalita.

 

El primer miércoles del actual noviembre, (con lleno hasta las banderas) sucumbió en la capital de la república y por quinta vez la iniciativa parlamentaria que pretende exterminar las Corridas de Toros, la actividad lícita de los profesionales del toreo, la de los criadores de bravo, la extinción de la especie, los derechos de la afición, la dinámica económica y empresarial que genera, el trabajo de los medios de comunicación y sus periodistas. Seguiremos el curso de los acontecimientos, con la montera calada y el percal juiciosamente dispuesto para la brega que se avecina. En la posesión presidencial el caribeño Petro manifestó que “…Hoy necesitamos estar más juntos y unidos que nunca…” ¿Se atreverá, entonces, a impedir que suene el clarín en el palco mayor de Cañaveralejo en Cali el domingo 25 de diciembre, cuando rompa fuegos La Feria de la Libertad? Allí estaremos para contarlo.

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